Lluvia, mucha lluvia en La Bombonera. Pero Boca no dejó que su nueva presentación en la Copa Libertadores quede pasada por agua. De hecho, frente a un rival como Jorge Wilstermann, que fue a Buenos Aires con la misión de adormecerlo y no dejarlo desplegar su potencial, el equipo que dirige Gustavo Alfaro supo cómo neutralizar la estrategia. Y terminó goleando por 4 a 0, con tantos del cordobés Emmanuel Reynoso de Darío Benedetto y dos de Mauro Zárate (uno fue un golazo).

En la previa del partido estaba planteada la duda sobre si el “Xeneize” lograría olvidar su falso paso por Curitiba de la semana pasada, cuando cayó 3 a 0 ante Paranaense. Lo visto anoche demuestra que sí. Ello, pese a fallar un penal (bien intuido por Arnaldo Giménez, ante el remate de  Benedetto) y estrellar algún remate en los palos en el primer tiempo. En el complemento, los bolivianos se replegaron y el local pudo ganar metros y cercarlo. Fue un monólogo del “Xeneize”, refrendado con el gol de penal que marcó Benedetto (con lo que olvidó el que falló en la etapa inicial) y los de cierre, convertidos por Zárate, uno definido de pique.

El triunfo le dio aire a Boca de cara a lo que viene. En el Grupo G suma siete unidades, quedó a dos de Paranaense y le sacó tres de Deportes Tolima, equipo colombiano al que visitará el miércoles 24, desde las 21.30.

• Anoche, Central cayó 3 a 1 con Gremio por el Grupo H. Huracán, último en el Grupo B, fue goleado por Cruzeiro de Brasil, 4 a 0, en Belo Horizonte, y complicó aún más las posibilidades de clasificarse para los octavos de final. El presente copero del “Globo” dista del de su clásico rival, San Lorenzo: derrotó el martes a Melgar de Perú, por 2 a 0 y lidera el Grupo F.